lunes, 26 de enero de 2026

LA INVASIÓN

 David era un hombre común y corriente, viudo, a sus 60 años se ganaba la vida en un destartalado y viejo taxi, era fanático de las películas de ciencia ficción que contaban increíbles historias de ovnis e invasiones extraterrestres. Todos los días se levantaba al amanecer, se prepara un desayuno rápido, "desayuno de puta" pensaba sonriente al servir un pan con huevo y mantequilla o un par de tortillas con aguacate y queso. Su vida era aburrida y solitaria pero beneficiosamente tranquila, sus 2 hijos ya tenían sus propias familias y él los visitaba cada  domingo para pasar un rato agradable con ellos y sus nietos. Un domingo de esos en el que regresaba a su casa sintió algo raro en el ambiente, como una premonición de que algo malo iba a pasar, pensó en sus hijos y sus nietos y los encomendó a Dios con una pequeña oración que hacia todos los días para ellos. Al poco rato de andar observo como las personas en la calle corrían y gritaban y los autos aceleraban su marcha... -y ahora que estará pasando- se pregunto, al ver que muchos miraban al cielo, hizo lo mismo y se sorprendió al ver muchos objetos en el cielo, eran naves de forma triangular que volaban veloces en todas direcciones y al centro, una imponente nave mas grande que las demás, -es demasiado grande para ser avión- pensó... -Estamos jodidos, ¡son Extraterrestres!- gritó... Trató de huir con el taxi pero no pudo avanzar mucho porque ya se había descontrolado el trafico y no pudo ir hacia adelante, busco un lugar seguro, retrocedió hasta aparcar cerca de la acera, su carro se apago y no encendió más, saco su teléfono celular pero este no funcionaba, vio de nuevo hacia arriba y observo como la nave grande, ahora sobre el, abría unas compuertas de donde empezada a salir una luz anaranjada que emanaba calor, -esto esta mal- pensó, recordó una película que había visto hace mucho y recordó que en esa película eso era malo, esta vez no era ficción, ¡era real! David se bajo del carro y busco refugio, entró a una casa cercana, corrió por unos pasillos que parecían laberintos interminables hasta que llego a un oscuro y húmedo baño, decidió quedarse ahí para resguardarse y pensar que iba a hacer.  Busco donde esconderse y para sorpresa, había un joven en cuclillas en un rincón, estaba paralizado por el miedo, -que pasa afuera- pregunto el joven a David, -no se, parece una invasión alienígena- dijo David -pensó que esto solo pasaba en las películas y así como en las películas, debía haber resistencia organizada, el gobierno debería estar defendiendose con sus tanques y aviones pero no escucho nada, absolutamente nada... El silencio lo atormentó, ya no se escuchaban ruidos de autos ni gritos de personas, solo un total y abrumador silencio. -Tenemos que unirnos a la resistencia!- le dijo al chico, -¡no, yo no, yo me voy a mi casa! grito el muchacho y corrió hacia la salida, David corrió detrás de él, antes de llegar a la puerta vio con horror como el chico al salir caía al suelo retorciendose de dolor, el ambiente estaba iluminado por aquella luz brillante y caliente, se detuvo y dio varios pasos atrás, entendió que no debía salir a exponerse a esa luz, regreso al refugio improvisado, pensó de nuevo en sus hijos, en sus nietos, pensó en sus hermanos, en sus amigos taxistas... deben estar muertos, se dijo, el silencio lo agobiaba, y de pronto escucho un extraño sonido similar a un aliento, a una respiración fuerte, levanto la cabeza y observo un par de ojos grandes y verdosos que lo miraban fijamente en el aquel rincón oscuro, sintió aquel aliento con olor a muerte y la mirada penetrante, como pudo, se levanto y pensó en correr para alejarse, ya no había a donde ir, ya no habían fuerzas para pelear, miro fijamente a aquella cosa y sintió con resignación el inmenso calor de su arma.




LA INVASIÓN

 David era un hombre común y corriente, viudo, a sus 60 años se ganaba la vida en un destartalado y viejo taxi, era fanático de las película...