sábado, 20 de diciembre de 2014

Karlotta

Karlotta, su carisma y personalidad extravagante y bulliciosa que desde niña demostró eran su firma personal. Aunque llevaba una vida bastante desordenada, era muy caritativa y servicial con sus vecinos, siempre se le encontraba en los velorios de personalidades de Tegucigalpa, no nos asombrábamos de verla al lado de los Callejas o de los Lardizabal en La Auxiliadora; en todas las actividades del barrio decía presente. Cierta vez se escucho en la radio que Karlota había fallecido consecuencia de las balas asesinas de una mujer celosa a la que Karlotta le había robado su marido y al que encontró en flagrante acto de infidelidad. Los carros de lujo no dejaban de llegar a su casa, uno tras otro  con gigantescos y tristes arreglos florales y la calle se lleno de gente de luto llorando su pérdida, mientras ella los recibía con grandes carcajadas, con tamales y guaro: “¡vamos a celebrar mi velorio entonces, todos y todas las que están aquí son mis amigas y me lo han demostrado al venir a mi muerte inventada. A beber y a comer hasta el amanecer!” y así se armo la pachanga por su adelantado velorio.
Así fue, desde niños nos acostumbramos a aquel simbólico personaje del que huíamos a veces o hacíamos rueda para escuchar sus divertidas historias, como cuando perdió el título de Miss Honduras.
“Estábamos en la Ceiba” - comenzó su historia –“A mí me llamaron a participar porque salí elegida miss Tegucigalpa y era la sensación del certamen” -Estábamos seguros de que si, ya la habíamos visto encabezando desfiles, en fotos en las paginas sociales de los diarios, en entrevistas con Jacobo Goldstein y en un sinfín de eventos que hacían más grande su popularidad.-
“Pues llegue y era la favorita del público y de los jueces, había hecho gran algarabía con mi traje de noche y no digamos con el traje típico…¡sufran! Les gritaba a las otras participante muy segura de mi merecido gane” - ( el grito “sufran” acompañado de una auto-nalgada lo hizo famoso en su esfera de amigas el cual usan hasta el día de hoy).- “Cuando salí en traje de baño fue eufórico, todos se paraban para aplaudirme y me gritaban y silbaban sin parar, los flash de las cámara me deslumbraban, era tanto el alboroto que me obligaron a salir de nuevo al escenario… y ahí fue el Armagedón…. Se hizo un tremendo silencio y nadie podía contener su cara de asombro, cuando levante las manos para saludar al público, accidentalmente se me salió uno de mis grandes testículos por un lado de mi pequeño bikini. Como pude me lo metí de vuelta, los mire a todos y les grite ¡Y que pu…es que nunca habían visto un Guevo! Salí, baje del escenario, agarre mis maletas  y me vine de vuelta sin mi merecida corona… ¡la perdí por un guevo!”…

Eso fue hace muchísimos años, Karlota termino vendiendo lotería en el parque central, ya no era popular en los velorios de los ricos aunque de vez en cuando la invitaban al Miss Honduras Gay, pero si la conoció toda Tegucigalpa, hace poco murió por complicaciones del asma y de los riñones, esta vez no hubo arreglos florales, ni tamales ni guaro, muchas generaciones de mi Tegucigalpa la conocieron, muchas personas en toda Honduras al menos han escuchado alguna de sus bizarras historias, le decían “La Perra Ñata” a ella no le gustaba este apodo, le gustaba que le dijeran Karlotta…


domingo, 23 de noviembre de 2014

Clic

Hugo escuchó el “clic” del gatillo, cerró los ojos fuertemente, pensó en su madre, esperando que detonara el arma y le volara los sesos esparciéndolos por toda la calle…
10 minutos antes había estado bebiendo y fumando con sus amigos quienes se despidieron de él dejándolo solo en aquel pequeño estanco que acostumbraban visitar; aquel estanco de mala muerte del mentado “Manguito”, en la soledad de una calle del Barrio La Concordia… Ya no tenía dinero pero recordó que su Mamá había dejado la cartera en la sala de su casa y dispuso ir sacarle “prestados” un par de billetes para continuar con la noche alcohólica…
¡Dame todo lo que andas!- le dijo el nervioso asaltante. –No tengo nada- contesto Hugo nerviosamente.
Sintió en su cabeza el frío cañón de aquel revolver y esperó lo peor; pero nada paso, el asaltante había olvidado quitarle el seguro al arma y Hugo, aprovechando la oportunidad, se safó con una voltereta y le quito el arma al ladrón, los papeles se habían invertido, ahora era Hugo el que tenía el arma y le apuntaba a la cabeza al sorprendido ladrón, le quito el seguro, puso su dedo en el gatillo y lo miro fijamente a los ojos preguntándose a sí mismo, si él, un joven de bien, sería capaz de presionar el gatillo y volarle la cabeza a aquel malnacido, justo como aquel lo quiso hacer con él si no se hubiera equivocado tan ingenuamente con el seguro unos segundos atrás.
Ahora vos, dame todo lo que andas! –le grito Hugo al asustado y estúpido ladrón…
Manguito escucho una detonación que venía de unas calles cercanas y pensó en cerrar el estanco por seguridad, en eso estaba cuando entro Hugo, había conseguido dinero suficiente para un par de tragos más, para cigarros y hasta para marcar “Nights in White Satin” en la Rockola del estanco...


sábado, 22 de noviembre de 2014

Blanca

A Blanca ya nadie le daría trabajo, con lo vieja que estaba, y preguntarle si tenía ahorros para poner una chiclera o un puesto en el mercado era realmente una falta de sensibilidad por no decir una cabronada… no tenía ni un cinco partido por mitad.. ¿Qué hacer con el estomago pegado a sí mismo?... ¿Robar? Ni lo quiera Dios, así no me criaron! ¿Pedir limosna? Naha… ya Tegus estaba llena pedigüeños, ya no hay chance para más, ¿me hago puta?... que va! Si, de verdad Blanca era vieja, 68 años encima, parte de los cuales los pasó en la cárcel pagando por haber matado a su abusivo padrastro que la abusaba desde niña, la embarazó y la hizo abortar al único hijo que pudo haber tenido en su sufrida existencia… ¿Qué hago? Se preguntaba, tiene que ser algo bueno, algo que nadie haya hecho jamás, algo fuera de serie!...Ya sé, voy a vender aire!… eso voy a hacer… barato lo voy a vender!
Así que manos a la obra, había hambre, no podía esperar más, además, no tenia familia ni amigos que le ayudasen... nadie. Salió a la calle con hambre, hambre de comida y hambre de por fin salir de su miseria, consiguió en un almacén unas pequeñas cajas y unas cintas para regalo usadas, pero faltaba algo, el ingrediente básico, buscando en la basura encontró una bola de cristal, de esas que se mueven para ver la nieve caer en una pequeña ciudad blanca, esta es la solución pensó.
Así que Blanca se sentó en la puerta de un supermercado a esperar a sus clientes, parecía una bruja de cuento, pero de las buenas, sus ropas estaban limpias, su cabello se estaba cambiado al color plata de la abuelitas, atraía a los niños con su voz, una dulce y hermosa voz… vení, les decía suavemente, ves esta bolita de cristal, no pesa nada, es mágica, pero solo para los niños que tienen un don especial… la vendo barata, la vamos a meter en esta cajita, la atamos con esta cinta para que no se salga, cuando llegues a tu casa la abrís, si la bola ya no está quiere decir que vos tenés ese don especial, pero no creas que la bolita ha desaparecido, querrá decir que se metió dentro de ti, en tu corazón y en adelante, será tu fortaleza, ya no tendrás miedo a la oscuridad, ya no te asustaran los monstruos y mucho menos los fantasmas y te hará dormir plácidamente y soñaras con lugares encantadores, llenos de dulces pasteles y llenos de gente buena y cosas maravillosas y alegres. Blanca, con un giro rápido de sus manos metía la bola por un lado y la sacaba por el otro sin que se dieran cuenta… Y de verdad que funcionaba.
Pues Blanca se hizo famosa, de boca en boca, por los periódicos y la televisión se fue regando la historia de la bruja que vendía una bola invisible, los papás llevaban a su niños y hacían fila para comprar por unas monedas la bola de cristal que podía quitarles los miedos y hacerlos soñar… Blanca murió años después y muchos quisieron imitar su negocio sin éxito, pensaron que la magia de Blanca sería comercializable, pero se equivocaron en algo, ella vendía un don, con su hermosa vos, le vendía a los niños el don de creer, de creer que esa nada, ese aire que encontraban en la caja vacía los hacia invencibles o mejor aún, esa nada lo hacía posible todo…





viernes, 7 de noviembre de 2014

Con el demonio antes de morir

Acostado en la cama, en la soledad de la noche, contaba las gotas del transparente suero que caían lentamente para entrar en su torrente sanguíneo, era su última noche y él lo presentía, ese día se había sentido mucho mejor después de varios días de soportar intensos dolores, vómitos y convulsiones musculares, ese era el día de paz que te regala la vida antes de morir, es la víspera de tu muerte. Dispuesto a dormir estaba cuando escucho que susurraban su nombre, a pesar que no podía ver casi nada, levanto la cabeza y observo una sombra acercarse a su cama, apareció un hombre alto, muy alto, con cara de ángel y mirada penetrante, vestido de negro, con bastón y perfume de lirios, se sentó a sus pies, una de sus manos se poso sobre su tobillo y sintió aquellos dedos fríos como el hielo que lo acariciaban suavemente… -Soy tu demonio- le dijo, -vengo por vos-.
Era aquel demonio que siempre anduvo a su lado, en las andanzas de su malvivida vida, en sus mozos días de ladronzuelo callejero, en sus jóvenes días de asesino a sueldo, en sus últimos días de estafador tramposo empedernido.
-¿Cómo te llamas?- Le dijo el moribundo… aquel demonio lo miraba fijamente, sin contestar, solo se escuchaba su respiración, dura, ansiosa, esperando el último suspiro del moribundo.
-¿No me vas a decir como te llamas?- Pregunto de nuevo el moribundo.
- No – respondió el demonio
-¿Ni siquiera ahora que estoy por morir?-
-No- repitió el demonio
-No puedo creer que no confíes en mi después de tanto tiempo andado juntos, después de todas las experiencias que hemos vivido ¿no me vas a decir con quien voy a caminar mi último camino?

-No insistas, no te lo diré y ya deja de joder, - refunfuño el demonio, se acerco a su oído diciendo –terminate de morir que bien sabes que llevo muchos años queriendo devorar tu sucia alma…

sábado, 25 de octubre de 2014

Folclore

Que bien que hagan películas basadas en el folclore hondureño y centroamericano, muy bien que le cuenten a las nuevas generaciones las historias bonitas que nos contaban antes nuestros papas y abuelos porque no las conocen, ahora los jóvenes de la generación tecnología no conocen historias  como la sucia, la Llorona, El Cadejo, la Carreta Chillona, el Hombre sin Cabeza, la mujer mitad vaca y hasta los europeos duendes que robaban niñas traviesas y las viejas hadas que salían en nuestros pueblos... Ademas es una buena oportunidad de hacer cine con estas historias que no pagan derechos de autor... Lo negativo de esto, es que quieran adjudicar su autoría al Señor Jorge Montenegro.. con todo respeto por el señor que es muy buen contador de historias, pero el no escribió ninguna de estas historias, el, como muchos, las ha ido contando sacadas de la boca de los viejos cuentistas de los pueblos de Honduras y Centro América que en las plazas o por medio de las radios hacían palidecer a los niños y adultos en los pueblos cuando no existía la televisión y ni se soñaba con el internet... La culpa no ha de ser de el, más bien de los jóvenes que están haciendo estas películas y ven en el como la única fuente de información de estas historias... el crédito debe ser como guionista pero no como creador ni escritor, los creadores de estas fabulosas historias de nuestra  rica cultura pueblerina están hace tiempo hechos polvo en algún viejo panteón en las aldeas y pueblos del interior...



domingo, 21 de septiembre de 2014

El sobreviviente

En mis recuerdos, una vez, recién casados, Marlin y yo sembramos un pequeño pino en la parte de enfrente de la casa que alquilábamos que tenía un pequeño jardín el cual tratamos de resucitar de la muerte del descuido, así que lo sembramos, era bien pequeño, recién nacido y comenzó a crecer verde y con sus ramas sedosas y punsantes a la vez, con el aroma a pino que tanto me gusta. Fue el primer día, cuando vino el infame Huracán Mitch, llovió tanto ese día y parecía que nunca iba a terminar, en la noche se estanco tanto el agua en la parte donde estaba el pino y de repente este se cayó al suelo. Marlin y yo estuvimos casi toda la noche tratando de sembrarlo de nuevo, bajo la tormenta que nunca terminaba y no nos dejaba hacer nuestro rescate, creíamos que si lo dejábamos tirado se iba a morir ahí... ahogado en el lodo, le pusimos lazos y piedras por todos lados y logramos pararlo de nuevo… al día siguiente, el pinito seguía de pie, agradecido, encantador, verde y precioso! amarrado por todos lados, pero de pie y así creció... le tomamos un gran cariño a este abeto. Cuando nos fuimos de esa casa, a veces pasábamos por enfrente para verlo y siempre recordábamos esa anécdota, hasta que el nuevo inquilino un día lo mato en su plena juventud, lo corto de raíz porque le tapaba la luz... tal vez si hubiera sabido que ese pino era un sobreviviente lo hubiera estimado como lo hicimos nosotros...


Ese niño

Ese niño me inquieta… habrá visto tanto sufrimiento en su vida, habrá visto algo terrorifico en sus pocos años vividos… la droga matando sus neuronas no creo que sea, en sus pocos años no ha acumulado tanto humo y químico en su cerebro como yo mismo… Amenaza en convertirme en lagartija… y es que no está mintiendo, así lo cree el o por lo menos así lo asimila y ha convertido sus frustraciones y desengaños en creencias de brujerías y males de ojo, como en los cuentos de hadas, aunque creo que estos nadie se los leyó cuando era niño… Pero yo soy partidario de la movilidad, del rápido progreso ciencista, de los átomos, de los sueños, de los extraterrestres, y hasta de los ángeles guardianes y los milagros… no me inquietan los cuentos de hadas ni las amenazas de brujas fumando puros y escupiendo muñecos de trapo para joderte la vida, eso no lo creo... todo está definido y calculado… ahora, eso si, la maldad existe en las personas, para eso no estamos hechos ni curados, nuestros cuerpos no son de hierro, entonces seríamos como superman o uno de esos superhéroes que detienen balas con los dientes… Pero por si las dudas me sale el susodicho brujo, estoy dispuesto a darle un solo vergazo en cuanto muestre su estúpida cara…



LA INVASIÓN

 David era un hombre común y corriente, viudo, a sus 60 años se ganaba la vida en un destartalado y viejo taxi, era fanático de las película...