Lo de ella no es un sueño, ya ni siquiera es una meta…es una
forma de sobrevivir. En un país con nulas oportunidades para cualquiera con poca
educación, porque ni eso se consigue por aquí, educación, existen personas que
miran en una familia pobre una mancha sucia en su paisaje, un estorbo en el
jardín ideal de su perfecta colonia. Su forma de ganarse la vida ofendió a una
ignorante vecina, a una educada pero ignorante extranjera que le molesta el
aroma de la tortilla recién tirada en el comal, el delicioso olor a frijoles
refritos, el perfume a gas y sudor de Karla… Karla, su nombre no es casualidad
que signifique “mujer con fortaleza” una mujer fuerte, aunque sus lágrimas quieran
mostrar lo contrario, dedicada a ganarse la vida vendiendo el alimento que da
vida, el satisfactorio desayuno de muchos transeúntes, que sin duda agradecen
las manos que prepararon esa deliciosa baleada con café que les ayudó a pasar
la mañana de trabajo con el estómago lleno… Hoy en su lugar solo encontraron un
lindo lugar sembrado de verdes palmeras…
martes, 26 de abril de 2016
domingo, 10 de abril de 2016
Por el Pan
Me cuesta aceptar que los domingos en vez de estar disfrutando con mi familia estoy trabajando... aunque estoy en casa es como que no estuviese... pero hay que trabajar, por el pan... Estoy escuchando esta belleza de disco y miro por la ventana este preciosos día y me dan ganas de mandar todo a la mierda...
sábado, 12 de marzo de 2016
Un Ángel
En un día como estos el cielo reclamo un Ángel de la tierra, un Ángel que cambio por completo mi vida y la llevo por el camino que hay que caminar, un Ángel que aun me cuida, al que al cerrar los ojos me muestra su bella sonrisa, ese que me consoló en mis tropiezos y se alegró de mis victorias... a ese Ángel al que no me alcanzará la vida y lo que haga para pagarle y al que cuando me toque la hora, le voy a buscar para darle un abrazo tan fuerte que le dolerán sus alas....un Ángel llamado Jesus...
jueves, 10 de marzo de 2016
A mi Amigo que se va.
Mi querido Choco Villars…Recuerdo cuando nos conocimos, vos
tendrías unos 10, yo unos 8, no importa,
ya pasaron muchísimos años de eso, pero vivimos juntos los mejores! Desde
siempre fuimos buenos amigos, de los que ya no se encuentran y que pocos conocen!
Pasamos por verdaderas pruebas de amistad que tal vez en ese tiempo no las
notamos pero que ahora son muy valiosas en nuestros recuerdos… vos me enseñaste
mucho, por mencionar algo, me hiciste aceptar que Italia es el mejor equipo de
futbol del mundo, me hiciste entender que no había mujer más bella que Lucia Méndez
y que Antonionni era una estrella, me
mostraste tu fuerza y tu valor al tener que dejar tus estudios para empezar a
trabajar desde muy niño y convertirte en un gran mecánico, el mejor que conocía…
el que se reveló a la miopía, el temible defensa, el hombre de confianza, el
que retaba a Bruce Lee después de ganarle un mano a mano a Chuk Norris, el que
queres tener a tu lado en Vietnam, en el planeta de los simios o en Macondo donde
nos gustaba viajar, ¿te acordas? Sos aquel que con la seguridad que te da la rebeldía
te acompañaba a robar mangos al museo y retaba a Juan Pelón, el que se quitaba
el bocado de su boca para darlo a quien se lo pedía, el que todos los días
inventaba un chiste o el que, con cariño, te ponía un apodo que llevarías por
toda tu vida.
Recuerdo que varias veces hablamos de que cuando llegara la
noche del 31 de diciembre del 2000 nos íbamos a reunir en los tubos
a jugar un 7 locos, a contar un par de chistes nuevos a escuchar a los inmortales
Frijol y gañote y a fumarnos un par de Royal´s al son de Pink Floid… no se pudo
verdad? Fue mi culpa, lo olvide… ojalá no me estuvieras esperando, nunca lo
supe. Cuando llegue, tarde, el 1 de enero, me dijiste bromeando que ya no valía,
ya era 2001, un año cualquiera, no el que pactamos…me disculpo de nuevo. Ahora estas en ese punto sin retorno, en esta
espera obligada, en la espera del ángel que cargo con tu existencia… maldito
Cáncer… No quiero verte así…entonces no te voy a ver más nunca, por eso te
escribo esto…tampoco sé si lo vas a leer…maldito Cáncer… Dormí tranquilo mi
amigo, fuiste bueno, Dios lo sabe… Siempre has estado en mis recuerdos. Adiós
mi inolvidable amigo…domingo, 14 de febrero de 2016
El Chisme
como un chisme, una habladuría, viajando a la velocidad de un pedo forma grupos destructores...y cada uno va distorcionándose de lengua en lengua, de boca en boca, provocando males instantáneos con consecuencias impensables...Maledicencia, calumnia, chisme, chambre, infundio, habladuría, rumores, envidia, antagonismo, murmura... males instantáneos, cáncer de lengua...la alegría causada por el mal del prójimo...
Sabes la última?...así empiezan las guerras, la enemistad, la destrucción, el desprestigio, el daño irreparable...el chisme no solo nace, se desarrolla y muere... también se reencarna... Como dijo Plauto: Los que propagan el chisme y los que la escuchan, todos ellos deberían ser colgados: los propagadores por la lengua, y los oyentes por las orejas...
Sabes la última?...así empiezan las guerras, la enemistad, la destrucción, el desprestigio, el daño irreparable...el chisme no solo nace, se desarrolla y muere... también se reencarna... Como dijo Plauto: Los que propagan el chisme y los que la escuchan, todos ellos deberían ser colgados: los propagadores por la lengua, y los oyentes por las orejas...
miércoles, 30 de diciembre de 2015
En Aquella Calle sin Salida
Mi infancia comenzó allí y allí se quedó, no en la escuela
ni en el colegio, tampoco en el parque, quedó en aquella calle sin salida, quedó en
el cerrito atrás de mi casa donde me escondía de la escuela, donde volaba
barriletes y jugaba a la guerra con soldados de plástico, quedó en aquel cerro del
que conocí cada laberinto y cada piedra, allí, en esa calle quedó aquel sol,
aquellas frías lunas y más frías mañanas, allí quedó la neblina bajando lentamente desde
El Picacho, los gélidos vientos de diciembre y sus fiestas navideñas hasta el
amanecer, allí quedaron mis padres, mis hermanos, mis tíos, mi abuela, mis primos, allí quedó
la puerta siempre abierta de mi casa, los juegos hasta tarde, las bromas, allí quedaron las
potras del fin de semana, jugar libre, ganar a los cuadros, voltear las vistas
del álbum… allí quedó. Allí quedó mi primer amor, mi primer beso y mi primer
desengaño. Mi primera pelea se quedó allí, mi primer miedo, mi primera
decepción. Allí quedó mi primer perro, mi primer trompo, mi primer barrilete,
mi primera onda, mis primeros dibujos y mi primera bicicleta. Allí quedó la
muerte que se llevó a alguien querido, allí quedó la carcajada abierta y la
mirada sincera, la confianza y la sonrisa tímida, las mañanas de matiné allí
quedaron, las tortillas recién hechas de Naya, las paletas de Doña Blanca y los
mangos llenos de adrenalina de Villa Roy. Allí quedaron las fantásticas y
tenebrosas intromisiones escondidas a la abandonada licorera y a la fantasmal
iglesia perdida. Allí quedó el sonido de las llantas de la patineta en la
Concordia. Allí quedaron las estupendas noches en los tubos, noches de 7 locos,
de Frijol y Gañote y de los chistes del Choco Villars. Allí quedó la atrevida y
provocadora traslucida luz en el camisón de la coqueta enfermera y las nocturnas
escapadas calenturientas a la oscura piel de la profesora de inglés; el
amanecer subiendo a pie camino al Picacho… Allí quedaron las tardes de
basquetbol, los juegos de beisbol con pelotas de calcetín, deslizarse por la
cuesta de la muerte… allí quedaron los fantásticos LP´s de Emerson, Lake and
Palmer, Rick Wakeman, Jethro Tull, Queen y Super Tramp… Allí quedaron las
lágrimas derramadas por Lennon, el Schalke 04, la Pepsi con rosquillas, allí …
pensar que allí quedo la verdadera amistad, el verdadero amor, mi niñez, mi
infancia, mi adolescencia… Allí proyecte mi futuro y planifique mi vida… allí
quedó flotando todo, allí esta, en aquella vieja calle sin salida…
viernes, 21 de agosto de 2015
TORPEDO
Le decían Torpedo, se llamaba Humberto. Era hermano de Don
Arturo H, el hombre que tenia 3 esposas, todas con conocimiento de la
existencia de las otras, en 3 casas diferentes claro, pero una junto a la otra
y entre todas habían procreado como a 25 hijos, además de la abuela, doña Santos
quien a sus 80´s le gustaban las cervezas y el abuelo, Don Trino, quien bajaba
a comprar cigarros y no regresaba en días, debido al Alzheimer, nadie lo
buscaba, un día él se acordaba donde vivía y regresaba solito.
Torpedo desde niño había proyectado una conducta rara, nunca
lo llevaron al médico y entre ellos le diagnosticaron “Locura”, esa era su
enfermedad y ya no había nada que hacer.
Torpedo se crió en la calle hasta llegar a los treinta y
tanto años, su locura era tranquila pero a veces se tornaba violento, tanto que
había que encerrarlo y amarrarlo en el cuarto que compartía con la abuela y el abuelo
que eran los únicos que podían calmar sus días y noches de violenta locura y en
quienes encontraba la paz en la mayor parte de su tranquila existencia.
Torpedo deambulaba por la calles de Tegucigalpa con su único
y fiel amigo: un perro al que llamaba “Asaber”. -Torpedo, como se llama tu
perro –le preguntaban- Asaber!!! - contestaba
mirando al can al que acercaba su cara
para que este se la lamiera con alegría.
Pero cierta vez, en uno de esos malos ratos, Torpedo se
torno tan violento y la abuela quiso sujetarlo, este la lanzo apartándola de él
con tanta fuerza, que la abuela cayó al suelo y se desmayo.
Al enterarse Arturo, su hermano, lo busco y al encontrarlo arremetió
a golpes en contra de él hasta dejarlo con su cara desfigurada a golpes y casi
sin conocimiento. Al recuperar el aliento, Torpedo salió en veloz carrera y se perdió
entre las calles del centro. Minutos después llego una mala noticia: Torpedo se
había lanzado de cabeza, a las llantas de una pesada volqueta perdiendo la vida
de manera inmediata.
Torpedo había muerto: sin obituario que leer, él había dejado la escena. El cuerpo
descansaba en un improvisado ataúd hecho con tablas rusticas sobre el que habían
puesto una foto que no se parecía a él. Todos los ajustes para el funeral
habían sido tan mal improvisados como si el mismo Torpedo los hubiera preparado.
El rostro, como se podía ver a través del cristal, no tenía semblante de
desagrado: aparte de los magullones por los golpes y el aplastamiento craneal, perfilaba
una tenue sonrisa, como si la muerte no le hubiera resultado dolorosa, un buen
trabajo del maquillador.
A las seis de la tarde los amigos del barrio fueron citados
para rendir su último tributo de respeto a aquel quien no había tenido mayor
necesidad de amigos y menos de respeto. Los miembros de su numerosa familia no
llegaron a su velorio y nadie lloró sobre su ataúd, esto opacaba la memoria de
Torpedo; pero en presencia de la inevitable muerte la razón y la filosofía no hacen
eco.
A medida que las horas iban pasando, los que llegaban al
velorio en busca de guaro y tamales iban acomodándose y ofrecían consuelo a los únicos parientes
dolidos, la abuela y el abuelo, quienes, como las circunstancias de la ocasión
requerían, estaban solemnemente sentados en la habitación con algunas señoras
vecinas que llegaron por ver el dolor de los dos viejos. Estos buscaron un rincón solitario y se
sentaron de manera circular y como se acostumbra en los velorios, sacaron un
naipe y cada uno su repertorio de chistes, para esperar el café con pan y el guaro con tamales.
Luego llego la rezadora, y en tal oscura presencia las más
mínimas luces se eclipsaron. Su entrada fue seguida por la un par de ayudantas
con sendos rosarios en sus manos, cuyas lamentaciones llenaron la habitación.
Ella se acercó al ataúd y luego de inclinar su rostro por un momento y decir
unas palabras en un idioma que parecía latín, fue gentilmente conducida hacia
un asiento cercano al de la abuela. Lúgubremente y en tono susurrante, la mujer
comenzó su elogio de la muerte, y su tenebrosa voz, mezclada con dolidos sollozos
cuya intención era estimular a los pocos presentes, pareció como el sonido del frío
aire de la noche. El deprimente día se oscureció rápidamente a medida que ella rezaba;
una cortina de nubes se asomaron y un par de gotas de lluvia brincaron en el
piso de tierra del patio. Pareció como si la noche estuviera llorando al triste
Torpedo.
Cuando las últimas frases del casi interminable Ave María habían sido dichas y solo se escuchaba el sutil llanto de la abuela, entró a la habitación Asaber, despacio, con un triste caminar y su cabeza y sus orejas bajas, como llorando por el último adiós de su amo, su único amigo.
Cuando las últimas frases del casi interminable Ave María habían sido dichas y solo se escuchaba el sutil llanto de la abuela, entró a la habitación Asaber, despacio, con un triste caminar y su cabeza y sus orejas bajas, como llorando por el último adiós de su amo, su único amigo.
Mirando con lástima a Asaber estaban cuando sonó el viejo
reloj de la abuela, 12 campanadas avisaron
la media noche, el viento de la madrugada se hizo más y más frío, cuando el
único sonido que se escucho fue un quejido del viejo Asaber, todos lo miraban asustados
cuando comenzó a mover la cola, paró sus orejas, avanzó hacia el ataúd y se
levanto en dos patas y ladró, como lo hacía con su amo cuando jugaban…
Los dolientes, las rezadoras y los borrachos jugadores de
naipe salieron en veloz carrera, tratando en su terror de escapar de la horrorifica
visión. Un hombre tropezó contra el ataúd tan fuerte que este cayó al piso, el
cristal estalló en miles de pedazos por el golpe. Desde la abertura del cristal
se asomaba espantosamente la cara de Torpedo, sonriendo por los lenguetazos felices que le daba su único y fiel amigo Asaber…
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LA INVASIÓN
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