Doña Magda, una señora de unos 60 y pico de años, viuda pero no de luto, servicial y siempre que la encontrás en la pulpería o en el supermercado está dispuesta a una amena charla, a contarte de sus buenos tiempos cuando con 250 Lempiras comía todo el mes y a darte un buen consejo, llegó a la farmacia, que aunque siempre estaba llena, era la más cercana a su casa, era donde iba cada mes a comprar sus pastillas diarias para el susto en la sangre. Al llegar el número de su turno se encontró con la dependienta del mostrador llorando. Era una muchacha muy bonita, de esas simpáticas y estaba muy triste por algo. Doña Magda pensó que a la muchacha le había roto el corazón su novio, del que siempre hablaba, y decidió hablar con ella y darle uno de sus sabios consejos: “No llores mamita” – le dijo – “ a todas nos pasa alguna vez, ya vendrá alguien que si te quiera de verdad y te valore, sos joven y bonita”. La muchacha, secándose las lagrimas le dice con vos entrecortada: “ No Doña Magda, no es eso, es que me dijo mi jefa que ya no puedo seguir trabajando aquí, por recorte de personal me despiden, me van a pagar mis prestaciones y mi sueldo hasta dentro de 2 meses porque dice que las ventas están malas y mi mamá está muy grave, ya sabe, el cáncer, y ya no podre comprarle las medicinas que necesita”…Doña Magda regreso a su casa con un nudo en la garganta, de esos que hasta duelen, pensando en las injusticias de la vida y se encuentra con una de sus nietas llorando porque se enteró que murió en un accidente un mal actor que salía en su mala película favorita…
lunes, 16 de junio de 2014
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